Antes del solsticio de invierno de 1994 viajé a Orlando, Florida donde conocí a mi Maestro. El 25 de Diciembre me reuní con un grupo de amigos y profesores de Kundalini Yoga en México DF. El Maestro llegó a mediados de Enero justo cuando mi billete tenia la fecha de regreso a Barcelona! Por cuestiones inexplicables pude cambiar la fecha de regreso y atender al maestro durante los días del curso que dió en México DF. Tres días después -por carretera- viajamos un grupo de amigos hacía Acapulco al Hotel Princess donde Yogui Bhajan pasaría diez días de descanso. Por cuestiones nuevamente inexplicables pude cambiar por segunda vez el billete que cuando compré en Barcelona me aseguraron no permitía cambio alguno.


Los días en el Princess junto al Maestro fueron autenticas vacaciones. Cada mañana llegaba a su habitación para darle las flores y me recibía con una gran sonrisa y un "My Doctor" que reafirmaba mi satisfacción de ayudar a las personas que me lo pedían. Han pasado unos cuantos años desde entonces y el método para diagnosticar las flores de Bach lo he ido ajustando para conseguir cubrir las necesidades emocionales que la persona tiene en desequilibrio o trabajar en mejorar los aspectos de la personalidad que el paciente necesita armonizar para ir evolucionando hacia un ser estable tanto físico, como mental y emocionalmente.





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sábado, 8 de febrero de 2014

El 'método solar'.....



Los 38 remedios fueron descubiertos por Bach mediante una mezcla de intuición y sufrimiento. Era una hombre de una sensibilidad extraordinaria y por ello, una vez que había reconocido el patrón de mal estar que pretendía sanar, era capaz de sentir cual era el remedio apropiado. Muchos de los estados que posteriormente encontró un antídoto, los experimentó en si mismo en forma de un intenso sufrimiento, tanto mental como físico. El sufrimiento personal que acortó su vida, pues murió en 1936 cuando contaba 50 años, fue sin embargo, el camino más seguro para encontrar el remedio buscado en cada caso. Los remedios han sido designados a partir del nombre de las flores pues, de hecho, lo que representa la cualidad sanadora (el patrón armonizador) no es la planta sino la energía que se encuentra contenida en la flor, energía que es extraída por el método más cuidadoso y, al mismo tiempo, más simple. El modo de hacerlo es tomar un bol de cristal fino que llenaremos con agua fina de manantial. A continuación cubrimos toda la superficie del agua con aquellas flores que hemos recogido previamente, colocando entonces el bol bajo la luz solar durante tres o cuatro horas, o incluso, menos tiempo si observamos que las flores muestran signos de marchitación. Todo el proceso debe realizarse en días claros, soleados y sin nubes, y las flores deben de encontrarse en perfecta floración. Por un proceso de alquimia natural, la energía sanadora que se encuentra contenida en las flores es transferida al agua. Terminado el proceso, las flores se retiran de la superficie del agua y el liquido resultante se hecha en botellas que contendrán un volumen equivalente de brandi (un buen cognac), que actua como conservante. Este es el llamado 'método solar'. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Clematis - Clemátide: Conciencia del presente


Clemátide (Clematis vitalba), la tercera planta medicinal que descubrió Edward Bach, es una planta trepadora y leñosa, una verdadera liana como las que sólo se encuentran en los bosques primitivos tropicales. Crece hacia la luz, cubriendo matorrales, setos y árboles alcanzando los doce metros de altura.
Sus flores son bastante discretas, a diferencia de las del mímulo o de la impaciencia, que son de variado colorido y más bien ostentosas. De cuatro sépalos poco vistosos, de color blanco y cubiertos de pelos (carece de pétalos), surgen numerosos estambres y carpelos blanquecinos que dan a cada flor el aspecto de una nubecilla. Estas cabecitas radiales se agrupan formando inflorescencias umbeladas que salen de las axilas de la hojas vegetativas superiores. Todo el conjunto es delicado, romántico. Un suave aroma, que recuerda al del espino albar, atrae a los insectos para la fecundación. Cuando las diminutas nueces maduran, los estilos adquieren una coloración blanco plateada. Los inflorescencias se convierten en ramilletes plumosos y lanosos por lo que popularmente la planta también es denominada "Barba de Anciano". Durante el invierno las semillas permanecen en la planta madre hasta que los tormentosos vientos primaverales las liberan de los desnudos tallos y las alojan al entorno.
Las flores son formaciones de simetría radial de aspecto bastante inocente, donde no se sospecharía una influencia "animal" astral. Lo animal, sin embargo, se ha transladado a las hojas y al tallo. La planta crece como una serpiente enroscándose en las ramas de los demás habitantes del bosque. Los pedículos, incluidos los de las hojas pinadas, son capaces de sujetarse allí donde encuentren suficiente firmeza.
La clemátide es una de las 1200 especies que integran la familia de las ranunculáceas. Estas familia, o su deva, es extraordinariamente creativa y fantasiosa. Al igual que un artista en busca de su estilo, ha probado prácticamente todas las formas de hojas, flores y colores. Esta variedad parece haber surgido en una oleada de desbordante imaginación: el casco azul del acónito, las flores azules y espinosas de la pajarilla, el amarillo azufre del botón de oro, los variadísimos colores de las peonías, las delicadas anémonas y muchas otras. Las formas de sus hojas también son variadas: aparte de las formas predominantes "de pata de gallo" existen numerosas otras variedades que van desde las carnosas hojas en forma de corazón de las caltas hasta los hojas alargadas del ranúnculo acuático. En ocasiones, como ocurre en el diente de león, durante la metamorfosis de crecimiento aparecen en una misma planta todas las formas posibles de hoja, desde las redondas hasta la plumosas.
Durante la época de floración también se puede observar la plasticidad de esta familia. La clemátide florece desde finales de junio hasta comienzos de septiembre, mientras que otras especies florecen desde principios de la primavera hasta finales del otoño.
Las ranunculáceas son plantas herbáceas que requieren aire fresco y mucha humedad; su nombre en latín ranunculaceae (como ranita) hace referencia a esta necesidad. No temen al frío; eléboro negro (rosa de Navidad) y erenthis hiemalis florecen incluso cuando hay nieve. La clemátide, no obstante, constituye una excepción en este sentido. Es la única de la familia que se propaga hasta los trópicos y se adapta al calor. Debido a sus ansias de luz y altura se la podría llamar la idealista entre los ranúnculos.
Muchas especies de esta familia contienen savias no aptas para comer. En la época de la medicina "heroica" se preparaba un remedio para las ampollas, de efectos irritantes para la piel, que se obtenía a partir de diferentes ranunculáceas. Los campesinos incluso utilizaban la hierba de San Cristóbal para tratar las heridas purulentas del ganado.La clemátide no es una excepción en este sentido. Los mendigos empleaban antaño la savia corrosiva de la clemátide para simular horrendas tumoraciones, motivo por el cual los franceses siguen llamando a esta planta herbe-aux-gueux ( Hierba de los mendigos). En homeopatía, Clematis se emplea para las inflamaciones de la piel, los trastornos del sistema linfático y del sistema genital masculino. Los indios también trataban la sarna y los eccemas con infusiones de esta planta.
La herbolaria astrológica clasifica a Clematis bajo el signo de Marte debido a su fogosidad, y bajo el de Saturno debido a su leñosidad. Por otro lado, esta trepadora levógira (como los vientos) posee un aspecto lunático, en contraste con el de las dextrógiras "regidas por el sol" como el lúpulo. Los campos de fuerza dextrógiros, tanto si se manifiestan en la radiación de la Tierra o en los campos vitales de las plantas, provocan un aumento de la densidad, una materialización o encarnación y un endurecimiento. Los campos de fuerza levógiros, en cambio, tienen efectos disolutorios, desmaterializadores y excarnadores; esto es al menos lo que afirman las personas sensibles que se ocupan de estos fenómenos.
Quizá fuera esta también una de las propiedades que percibió Bach cuando descubrió en la flor de Clematis un remedio para las personas que sueñan despiertas, que huyen de la realidad y aquellas que tienen poca vitalidad. Del mismo modo que la clemátide, que escapa al oscuro suelo del bosque(prefiere los suelos calcáreos "lunáticos" y dirige sus flores hacia la luz, esta esencia floral eleva los estados de ánimo apagados, lunáticos y hace surgir un interés nuevo y vivo por el aquí y el ahora. La ensoñación dará paso a un idealismo creativo y práctico.

Extracto: Flores que curan el Alma, M. Scheffer y W.D. Storl

jueves, 8 de diciembre de 2011

Los remedios florales de Bach y la Radiestecia

El Dr. Edward Bach (1888-1936) fue un medico británico que se interesó por la homeopatía tras darse cuenta de que determinados tipos de personalidad sufrían invariablemente los mismos patrones generales de malas salud. Como medico estaba habituado a tratar el cuerpo físico, pero sentía que las verdaderas causas de las enfermedades se encontraban en las cabezas de sus pacientes. Llegó a la conclusión que la enfermedad era el resultado de las tensiones entre los estados mentales y físicos de la persona, y diseñó los remedios florales de Bach para restablecer el equilibrio emocional.
Mientras estaba de vacaciones en Gales en 1928, el Dr. Bach recogió flores de Impaciencia y Mímulo. Aquel mismo año, experimentó con las de Clemátide administrandosela a sus pacientes y consiguiendo un éxito inmediato.
Los remedios florales de Bach se han hecho muy populares en los últimos años debido a su efectividad en el restablecimiento del equilibrio emocional y psicológico, particularmente en época de grandes tensiones.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Que son los remedios del Dr. Bach?

Son un método simple y natural de sanar a través de la utilización de ciertas flores silvestres. Los remedios, que tratan más los desordenes de personalidad del paciente que la condición física individual, fueron descubiertos por el Dr. Edward Bach en los años 30. Tras muchos años de práctica en medicina convencional y homeopatía, E. Bach llegó a tomar conciencia de que lo que caracteriza los problemas físicos de las distintas personas no es tanto los muchos tipos de enfermedad existentes, sino las condiciones psicológicas que la generan. Durante varios años Bach fue capaz de reconocer y encontrar un remedio apropiado en cada caso, y halló todos los remedios en flores de los campos y en árboles de los bosque, es decir en el poder sanador que Dios ha otorgado a la naturaleza